No es necesario ser un experto en derecho para
llegar a la conclusión de que el auto del magistrado que investiga el accidente
del tren Alvia que costó la vida a 79 personas en julio pasado está cargado de
sentido común, esa capacidad de discernimiento que tanto escasea entre
nosotros. Como todo el mundo sabe, el juez Luis Aláez considera que la causa
esencial de aquel terrible descarrilamiento fue la conducción inadecuada del
maquinista por exceso de velocidad. Sin embargo, vincula también la catástrofe
a la falta de medidas de seguridad preventivas en el tramo donde se produjo la
catástrofe y a la «conducta imprudente de las personas responsables de
garantizar una circulación segura» en la zona indicada. Ignoro en qué se
sustanciará finalmente la «imprudencia punible» que, de manera preliminar se achaca
al ADIF, pero consuela comprobar que también en sede judicial hay quien va más
allá de la actuación a todas luces imprudente del desafortunado maquinista. Después
de todo, ¿qué clase de seguridad sería la que nos garantizan los servicios
ferroviarios de este país si en curvas como la de A Grandeira la vida de las
miles de personas que pasan por ellas quedara supeditada exclusivamente al
albur de un fallo humano? Antes de la crisis tal posibilidad nos hubiera
parecido inadmisible e impropia de una sociedad moderna y democrática. Así
debería ser ahora también. No dejemos que la depresión, que tantas cosas se ha
llevado, nos arrebate nuestro derecho a vivir en una sociedad fiable y avanzada.
Heraldo de Aragón - 25/08/2013
lunes, 26 de agosto de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
Atardecer de agosto
Sentado a la fresca del atardecer en cualquier
lugar del solar patrio, en una terraza frente al mar o tal vez en la plaza
ensimismada de un pueblo, en amena conversación con los amigos y con una
cerveza en la mano, el tiempo transcurre despacio, avanza con la parsimonia que
nutre las cosas que merecen la pena. Parece, esta vez sí, que el mundo es
redondo y calmo y que tiene la serena placidez de la época de la inocencia si
es que esta ha existido alguna vez. El puente de agosto es esta quietud que
nace de la despreocupación de las vacaciones de verano, de los días de asueto, como
si las noticias que publican los periódicos o las historias que cuentan los
informativos de la televisión fueran un mal sueño, una pesadilla tan enojosa e
impertinente como pasajera. Y sin embargo, hay una realidad machacona y
desagradable que convive con nuestras charlas apacibles, con nuestros paseos
matutinos y las sobremesas de café y guiñote o de hamaca y siesta. Hay un mundo
que se resquebraja en Egipto poniendo fin, de manera sangrienta, a las
esperanzas democratizadoras que había despertado la Primavera Árabe. Y hay un
mundo cercano y farsante que se nutre de historias viejas como esa que rodea el
caso Bárcenas y la financiación presuntamente ilegal del PP, o la otra, más
próxima todavía, que llena de dudas y de sombras el futuro de Plaza, la
plataforma logística en la que tantas esperanzas ha puesto Aragón. Y es que hasta
al sopor dulce de los crepúsculos del estío llega el hedor insoportable de las
miserias humanas.
Heraldo de Aragón - 18/08/2013
lunes, 12 de agosto de 2013
Salarios
A bote pronto, es difícil aventurar hacia
donde camina el mundo (ese ascenso de
los países del Sur que explicaba no hace mucho un informe del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo) ni las consecuencias últimas de los cambios
en la estructura del poder económico mundial. Pero, incluso desde el rincón más
alejado de los centros donde se sustancia ese poder, se puede intuir que la
incapacidad del Norte para dar respuesta adecuada a la ruina económica tiene mucho
que ver con su pérdida creciente de influencia planetaria, con el cambio de
polaridad que tantos vaticinan. Después de largo tiempo, la persistencia de la
crisis solo puede entenderse por la falta de acierto en las políticas que
tratan de sacarnos del pozo. El FMI, que en junio pasado lamentaba el excesivo
impacto de los programas de austeridad en el bienestar de los ciudadanos, da
uno de sus conocidos bandazos y propone ahondar en la herida con una rebaja
cierta de salarios, otra más, a cambio de una hipotética creación de empleo. La
Comisión Europea, por boca de su vicepresidente económico, el finlandés Olli
Rehn, se ha apresurado a aplaudir una medida que volvería a cargar los efectos
de la recesión sobre las espaldas de las empobrecidas clases medias. Causa
frustración que Europa tan solo haga planes testimoniales de estímulo al
crecimiento y es muy lacerante que los ajustes, que tanto sufrimiento provocan,
sean ideados por tipos que cobran abultados salarios y ven la riada desde sus
despachos. Cómodamente resguardados en ellos.
Heraldo de Aragón - 11/08/2013
Heraldo de Aragón - 11/08/2013
lunes, 5 de agosto de 2013
Pobre resultado
Toda la responsabilidad política derivada del caso Bárcenas puede
resumirse en dos de las frases solemnes que Rajoy pronunció el jueves. Una, sorprendente por inesperada en su primera parte: «Cometí el error de creer a un
falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable». Y otra,
rotundamente previsible: «No voy a dimitir y no voy a convocar elecciones
anticipadas». En esto se sustancia uno de los casos de corrupción más sonados
de la vida política española. Rajoy acudió al debate del Congreso en el Senado
movido por dos urgencias: la de hacer frente a los daños que este escándalo
causa a la imagen exterior de España en plena lucha por salir de la recesión y
la de devolver la calma a su partido, muy tocado por las revelaciones de
Bárcenas, especialmente por la historia de los SMS. El empuje parlamentario del
presidente ha servido, al parecer, para conseguir este último objetivo, pero
ninguna de las dudas que existían antes han quedado despejadas: se mantienen
las mismas sospechas sobre la financiación ilegal del Partido Popular durante
las dos últimas décadas y sobre el cobro de sobresueldos en negro por parte de
destacados dirigentes populares, incluido el propio Rajoy a pesar de su rotundo
desmentido. Lamentablemente, el debate ha confirmado la ruptura de relaciones
entre el PP y el PSOE cuando más falta hacen los pactos y ha dejado flotando en
el aire la idea profundamente desestabilizadora de que la corrupción política
no tiene remedio en este país.
Heraldo de Aragón - 04/08/2013
Heraldo de Aragón - 04/08/2013
lunes, 29 de julio de 2013
Sucesos extraordinarios
El accidente ferroviario de Santiago de Compostela me ha
hecho recordar aquel otro terrible suceso que hace ahora casi diecisiete años,
el 7 de agosto de 1996, se cobró la vida de 87 personas en Biescas, cuando una
gigantesca riada arrasó el campin Las Nieves. Los acontecimientos desmesurados se
parecen entre sí porque producen estupefacción cuando se conocen y porque dejan
un poso amargo de dolor, ausencia y soledad. Las noticias que en la tarde noche
del pasado miércoles llegaban desde la curva de A Grandeira, en Galicia, han
causado el mismo efecto desolador en los corazones de los hombres de bien que
aquel goteo incesante de muertos que los enviados de los medios de comunicación
nos transmitían desde las proximidades del barranco de Arás, al pie del
Pirineo. Hace diecisiete años fue el bramido descontrolado del agua y el barro sobre
los campistas lo que anticipó la dimensión de drama. Esta semana han sido las
imágenes de vagones amontonados y hierros retorcidos, las carreras nerviosas de
las asistencias, las que han dado cuenta de la naturaleza extraordinaria de lo
ocurrido. Las heridas anímicas tardan en sanar más que las físicas. Mariano
Rajoy se comprometía el jueves con los allegados de las víctimas mortales y con
los supervivientes: “Quiero decirles a esas familias y a esos amigos que no van
a estar solos”. Ojalá no haya que recordarle esa promesa más adelante, porque
todos sabemos lo frágil que resulta la memoria política y lo largo que es el
duelo de los afectados por cualquier tragedia.
Heraldo de Aragón - 28/07/2013
Heraldo de Aragón - 28/07/2013
lunes, 22 de julio de 2013
Austeridad y transparencia
Buscando a
alguien que reprodujera una antigua cajita de cristal, un artesano del vidrio
me explicó que este tipo de encargos son caros porque es necesario fabricar un
molde específico para una pieza única. Y añadió que, normalmente, solo las
administraciones públicas hacen tales pedidos. En su nimiedad, esta anécdota
sirve para recordar lo que nos ha pasado: ahora sabemos que el uso irresponsable
del dinero de todos (en bagatelas como
la descrita o en aeropuertos sin aviones) ha sido una de las causas de nuestras
estrecheces de hoy, la excusa para acabar metiendo la tijera en servicios tan
fundamentales e imprescindibles de nuestro Estado del bienestar como la
educación y la sanidad.
Mucho me temo que la idea de regeneración democrática de que
hablan tan a menudo los responsables de las instituciones y de los partidos es
muy diferente de la que tienen los ciudadanos, que han visto de pronto
desvanecerse un modelo de vida relajado. En realidad, la austeridad y la
transparencia que mencionan los políticos en sus discursos pocas veces
coinciden con la sobriedad, la moderación, la claridad y el juego limpio que son
reclamados desde la calle a los actores de la vida pública. El empeño puesto por
las Cortes aragonesas en mantener los esquemas de un debate tan anticuado como
inútil sobre el estado de la Comunidad, como el que acaba de producirse esta
semana, es otra forma de despilfarro. Y el silencio de Rajoy ante las últimas
revelaciones del caso Bárcenas, una profunda falta de sensibilidad
democrática.
Heraldo de Aragón - 21/07/2013
Heraldo de Aragón - 21/07/2013
lunes, 15 de julio de 2013
El dinero ocioso
Ha cobrado fuerza mediática una teoría conspirativa según la
cual las últimas revelaciones del caso Bárcenas serían fruto de una conjunción
de intereses. Los del extesorero popular, por supuesto, que presiona para salir
de la cárcel y quiere vengarse de sus antiguos compañeros. Los que tendría un
sector del PP, encabezado por la incombustible Esperanza
Aguirre («limpiemos lo que está sucio», acaba de decir), para
tratar de conseguir ahora lo que no logró en el congreso de Valencia del año
2008: destronar a Rajoy. Y los de Pedro J. Ramírez, movido también por este
objetivo y por el de ejercer un poder político que iría más allá del que le
otorga su condición de director de un medio de comunicación. Es posible que
todos estos elementos hayan entrado en juego, pero como las acusaciones contra
el Partido Popular (que se ha financiado irregularmente durante los últimos 20
años y que Rajoy y otros dirigentes cobraron sobresueldos en negro) son muy
graves y verosímiles, aunque procedan de un preso, convendría aclarar lo que
ocurre. La ciudadanía doliente está harta en general y la corrupción sigue
siendo la segunda preocupación de los españoles tras el paro. Decía Bárcenas al
juez Ruz a propósito de la fortuna evadida que no le «gusta que el dinero esté
ocioso». El cinismo de la frase no oculta, más bien confirma, eso otro que
escribe Antonio Muñoz Molina en su ensayo ‘Todo lo que era sólido’. Que el
dinero «amedrenta y hechiza » y que «tiene el poder de comprarlo todo y de
transformarlo todo».
Heraldo de Aragón - 14/07/2013
Heraldo de Aragón - 14/07/2013
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